|
J. : Recuerdo que a mi padre no le gustaba verme leer; en cuanto me veía con un libro en las manos, me decía : "¿ No tienes nada mejor que hacer ?" y yo, que era tímido, lo cerraba y sonreía sin decir nada. Cuando el hambre de lectura apretaba, fingía enfermedades para quedarme en la cama.
G. : ¿ Y qué leías ? ¿ Libros, periódicos o revistas ?
J. : Lo que me caía entre las manos, lo que había en casa. Mi padre tenía un libro de cuentos de Grimm, yo se lo cogía a hurtadillas. Cuando iba a la barbería, ojeaba los periódicos porque en casa no los había.
G. : ¿ Y no te aburrías ?
J. : ¡ No ! ¡ Qué va ! Eran otros tiempos.
|