En la comisaría de policía.
A. : Bueno, señora, cuénteme lo que pasó.
S. : Yo estaba mirando tan tranquila los escaparates cuando llegó este joven y me preguntó si había visto pasar a una chica vestida de azul. Yo le
contesté que no. El me dio las gracias y empezó a atravesar la calle. De repente, una moto que venía a toda velocidad se subió a la acera.
Al principio creí que lo había hecho para no atropellar a este joven, pero cuando pasó a mi altura, el que iba en el asiento trasero alargó la mano y me quitó el bolso de un tirón. Yo entonces empecé
a gritar.
Los vecinos salieron a la calle; aquel señor, el de la gorra, les cortó el camino. Los sinvergüenzas, al verse acorralados, huyeron abandonando la moto. Yo eché a correr detrás de ellos, pero se me perdieron entre la gente.
Ya había perdido la esperanza de pescarlos cuando me encontré con ése que está ahí. Estaba en un zaguán y tenía el bolso en las manos.
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