A. : Bueno, joven, ¿ qué puede usted decir en su defensa ?
J. : Agente, esta señora está confundida. El que le robó su bolso no fui yo. Yo salía de mi casa cuando un chico que pasaba corriendo me tiró un bolso vacío y me dijo : "Toma, un regalo para ti".
Fue tan deprisa que no tuve tiempo de contestarle, ni siquiera pude verle la cara. Salí corriendo, pero no pude alcanzarlo. Entonces hice lo que haría cualquier persona sensata. Abrí el bolso.
En ese momento vino esta señora hecha una furia. Me trató de ladrón. Yo quise contarle lo sucedido pero no hubo modo de convencerla. Estuvo a punto de pegarme.
Pidió ayuda a estos señores que me agarraron y me trajeron aquí, pero yo le juro, señor policía, que soy inocente.
T. : Oiga, agente, a mí me parece que este chico tiene razón; que me perdone esta señora, pero el de la moto era rubio y éste es calvo.
|